DECISIONES AUMENTADAS POR AI

República Dominicana, 6 de julio de 2026. Todos hemos visto cómo la inteligencia artificial generativa ha sido altamente adoptada por los humanos y por ende por las empresas, desde simples consultas sobre aspectos cotidianos de la vida hasta la creación de imágenes, presentaciones, artículos, investigaciones, etc., simplificando tareas de un modo que, hasta hace poco, era inimaginable para la mayoría de nosotros.

Esta adopción, donde usamos la AI como un 'commodity', de cierta forma nos permite una muy rápida adopción, cambiando de modelo en función de las necesidades del momento y sin integraciones con sistemas y procesos internos de cada empresa, brindándonos un apoyo indiscutible pero no necesariamente aportando un diferenciador en el mercado. Llegar entonces a traspasar la frontera de la ver la AI como herramienta de apoyo a convertirla en una ventaja competitiva, implica el uso de datos únicos o propios que, adicionalmente, deben contar con calidad y ser enriquecidos.

En este caso, la inteligencia artificial no es la estrella, la data lo es, convirtiéndose en un imprescindible contar con infraestructura tecnológica donde la verdad sea centralizada, la información sea confiable y las reglas de negocio -que dan contexto a los datos- estén debidamente documentadas y reflejadas en esa verdad de la que hablo.

Un caso común en el uso de AI en contextos empresariales donde se ignoran estos requisitos es la llamada 'alucinación', donde los algoritmos (que no son determinísticos al 100%) arrojan informaciones o respuestas falsas -con mucha seguridad-, inventando datos, mezclando información incorrectamente y rellenando vacíos con probabilidades, resultando en pérdidas económicas, daño reputacional, responsabilidades contractuales, incumplimientos regulatorios y desconfianza estructural, propagando errores que luego utilizan esos mismos resultados para generar otras respuestas.

Escenarios contrarios donde además de usar datos de calidad se mide el impacto y se integran los procesos empresariales, el resultado es de admirar: insights automáticos, predicciones confiables, alertas inteligentes, detección de anomalías y BI conversacional (mi favorito), llevando a las empresas a una inteligencia operativa totalmente automatizada, demostrando nuevamente que cada vez más la tecnología viene a acompañar la estrategia -no al revés- y que los datos siguen siendo el insumo por excelencia de cualquier innovación que aspiremos desarrollar.